Historia de nuestro nacimiento

Ya han pasado nueve meses de haberse escrito esta historia, la recupero porque disfruté mucho escribirla y porque es inevitable emocionarme con su relectura.

Jamás pensé que el embarazo fuera un proceso hermoso. Mi idea era gritos y vómito. Sin embargo, me llené de emociones y sensaciones nuevas. Disfruté cada momento desde que recibí la noticia. Esperar a Fátima fue lindo y sin grandes complicaciones sin embargo mi hija estaba en posición transversal y fue difícil aceptar un parto por cesárea, aunque fuera necesaria y no electiva. Me ilusionaba vivir un parto natural como lo vivieron mi madre y mis abuelas. No entendía por qué no se acomodaba. Tomamos el curso sicoprofiláctico Nacer bien en Nantli, fuimos a clases de yoga, homeopatía, hicimos ejercicios en mi casa, fuimos a alternativas como la acupuntura y un masaje biodinámico para que nos ayudaran; encontré que parte de estar embarazada es aceptar con amor la vida y sus laberintos.
Conocer a Iliana García, nuestra doula, nos dio seguridad y confianza pero siempre me dio terror estar en un quirófano.
El sábado 15 la ginecóloga Valencia, nos pidió que eligiéramos si nacía el 16 o el 17 pues ya se terminaba la semana cuarenta. Ovidio y yo dedicamos el domingo a disfrutar nuestro último día de embarazados. Salimos a caminar y fuimos a cenar a un restaurante. Ya queríamos conocer a Fátima.
Llegamos a las siete de la mañana al hospital. La atención fue impecable desde el inicio. Principalmente del anestesiólogo que nos explicó todo lo que haría y de la doctora Valencia quien platicaba con Fátima para sacarla de mi vientre. Fátima nació a las 10:12 de la mañana, escuché un pequeño grito parecido a un “ya” cuando la sacaron, enseguida la pasaron con la pediatra Uribe a una mesa para limpiarla y comenzó a llorar, la llamé por su nombre y dejó de llorar.

Nous
Cuando terminaron de limpiarla Iliana me ayudó a pegármela para que comiera y comenzó a comer en el quirófano mientras terminaban de intervenirme (para los bebés que nacen por cesárea puede ser difícil la alimentación, pero yo estoy segura que gracias a este gesto, nosotras hemos disfrutado de una lactancia sin ningún contratiempo). Estuvimos con ella 42 minutos y luego se fue con su papá mientras yo permanecía en recuperación dos horas.

Fa
En cuanto estuve en la habitación me trajeron a mi bebé para no separarnos más.
El acompañamiento de Nantli hizo más fácil esos últimos días. Iliana y Adrian con su sabiduría y oído atento me ayudaron a estar tranquila y alejar la angustia. Gracias a ellos conocimos a la doctora Eli Valencia quien hizo que todos sus colegas estuvieran atentos a nuestras necesidades e hicieron todo para que cada 17 de febrero celebremos y algún día contarle esta historia a nuestra Fátima.

Author: Berenice De La Cruz

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