Ser papá en tiempos de crisis

Fátima, mi hija.

Fátima, mi hija.

En la foto: Fátima, mi hija. Gracias al instinto de Iliana García quien casi me arrebata la cámara porque yo estaba muy impresionado.

Siempre buscamos la manera de justificar nuestra conducta. Si somos personas con trabajos sin horarios argumentamos nuestra ausencia constante del hogar con los compromisos económicos. Yo, como mi trabajo me permite permanecer en casa, pienso que no hay nada más importante que pasar la mayor parte del tiempo con mi esposa y mi hija de 10 meses. Sin embargo uno nunca sabe. Todos los bebés son distintos y lo mismo pasa con las parejas. Hay parejas que prefieren verse poco y otras que son muégano. No hay nada cierto aunque propongo que especulemos si vale la pena dejar a la deriva a nuestros hijos por unos cuantos pesos. Siempre me dirán que hay cuentas por pagar y todo eso pero observo que la mayoría de la gente evade las relaciones con sus hijos. Tal vez por eso el capitalismo tenga un aparente éxito entre las sociedades actuales. Digo aparente porque el costo a mediano plazo es altísimo.
Cuando me enteré que iba a ser papá no me dio pánico como pensé alguna vez que me daría. Tampoco fue como si me hubiera sacado la lotería. Sólo me dieron ganas de caminar y abrazar a Bere. Pensé que teníamos que comprarnos un auto porque esta ciudad el transporte público es inhumano en casi cualquier horario. Sin hablar del dinero y lo costoso que es mantenerlo (tengo que contar que no sé conducir, supuse que tenía que aprender). Tenía varios proyectos en puerta, algunos ahorros y siempre he contado con el apoyo de mi familia , amigos y de la familia de Bere en asuntos económicos. Además de que Bere es una mujer que no pide nada. No exige nada en cuestión monetaria. Nos dividimos gastos y compartimos todo.
Nos enteramos de los costos de los hospitales y además teníamos la opción del IMSS pero la desechamos pronto ya que la idea de separarnos durante el parto no nos agradó. Que naciera en nuestro departamento no era opción porque seguido faltaba el agua y era en verdad estresante. Pensamos que tenía que ser uno cerca de casa, para poder caminar en vez de subirnos a un auto a la hora cero. Luego vinieron los estudios y ultrasonidos que si bien no nos arrepentimos de hacerlos hoy nos preguntamos ¿para qué sirve un ultrasonido de esos? ¿Para saber el sexo? ¿Importa? ¿Para saber si está bien de salud? Cualquier ginecólogo sabe si el bebé viene bien o no. ¿Si tiene alguna enfermedad? ¿Cómo cual? Si usted tiene más de doce semanas ya no puede abortar. Los médicos dicen que es para preparar a los padres. Uno nunca está preparado para lo que viene. Supongo que muchos papás fincan las añoranzas propias en los hijos. Que si va a ser futbolista o político y cosas así. No le veo mucho sentido a imponer una forma de vida a los hijos. Así uno aprende a amar a los hijos, pero también a todos, respetando sus elecciones en la vida.
Por atino de Bere fuimos a un curso llamado Nacer bien que se imparte en la asociación Nantli a cargo de Iliana García. De los primeros comentarios que dijo al grupo fue: ¡No compren nada! Y así lo hicimos. Los bebés sólo necesitan el calor de sus padres. No necesitan tanta ropa. Y de alimentación tiene la leche materna que más que una opción tendría que ser lo primero en buscar y asesorarse. Al año se pueden ahorrar mucho dinero y esfuerzo (no se lavan mamilas, la leche está siempre a una buena temperatura y los papás duermen más, por ejemplo) sin hablar del beneficio real para nuestro bebé: la salud. Nosotros no usamos pañales de tela pero sí creemos que son mucho más baratos. Usamos desechables porque son los que mejor nos ajustan a nuestras necesidades como padres (a veces andamos corriendo).
Cuando mi hija cumplió seis meses empezamos a darle fruta y verdura para que nos acompañara en la comida pero su alimento real es el pecho de su madre. No gastamos en Gerber ni papillas ni nada de eso. La misma fruta y verdura nuestra es la que compartimos con nuestra hija. Intentamos llevarla a la guardería pero no pudimos. Nos pareció preocupante que sugirieran que no cargáramos a nuestro bebé en casa porque iban a sufrir más cuando nosotros no estemos. Sospecho que por eso ahora a todo el mundo le cuesta trabajo dar un abrazo o mostrar aprecio real por la gente cercana. Así que no, aunque fuera gratuita la guardería Bere y yo decidimos coordinarnos para que los dos podamos seguir en nuestros trabajos.
Otro gasto que evitamos o le evitamos a nuestra familia porque ellos querían comprar fue la carriola. Decidimos no utilizar carriola porque es estorbosa, la calles no son adecuadas y encontramos una solución mejor en el reboso, mei tai y fular para transportarnos con ella. Además de que nuestro bebé permanece visible y besable al caminar, es mucho más económico y fácil de limpiar.
Así que si usted va a ser papá y no tiene mucho dinero no se preocupe, administre su tiempo, que el dinero va y viene.

Author: Ovidio Rios

Soy papá desde febrero de 2014. Aprendiz, pues. Tengo la dicha de vivir esta experiencia al lado de Bere y rodeado de familia y amigos que nos ayudan todo el tiempo. Mi correo es ovidiorios@gmail.com y tengo una editorial acá http://www.faeditorial.com/

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2 Comments

  1. Felicidades Ovidio, tienes toda la razón… Es increíble e indescriptible ser padre y hay que disfrutarlo mientras son pequeños porque la vida te los presta ya que deben buscar su propio destino…

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    • Gracias, Lobo. Tú eres de los grandes maestro y sí, aprendo todos los días.

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