Embarazo adolescente

Vi la foto por unos segundos y me quedé en pausa… Las únicas palabras disponibles en el diccionario de mi asombro fueron más apegadas a la víscera que a la reflexión. Sólo atiné a decir: «¡Pero si está muy chiquitaaaaaaa!».

La chica de la imagen era una adolescente de segundo de secundaria con un embarazo ya avanzado. La conozco. La vi todos los días que acudió a la primaria. ¿Cómo pasó? ¿Por qué pasó? Éstas y otras preguntas me dieron vueltas durante un rato y luego caí en cuenta de la pérdida de tiempo. Me dije: «Si quieres entrarle al tema, primero deshazte del juicio».

Para mí, el tema del embarazo adolescente puede abordarse según el tipo de anteojos que elegimos. En esta ocasión tenía a la mano los de la doula y me viajé de lo lindo. Entendí que como acompañante de una mujer embarazada, la crítica me aleja de la contención que puedo brindar; que la comprensión del contexto social y la problemática que en términos de salud pública implica el gran número de embarazos en la adolescencia es una herramienta que echa luz sobre mi tarea en un momento determinado al lado de una mujer, sea de la edad que sea; y que el foco de mi presencia, de mi atención y de mi entrega es ella viviendo un proceso de transformación. Mis ojos en sus ojos. Mis manos en las suyas. Y las preguntas que no me toca responder, en el cajón de sastre. Como doula, así las cosas. Como madre de una adolescente, se me estruja el corazón…

Author: Dunia

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