Nacer en casa y el nacimiento de una Partera

Primer parto, Samara Ferrara

Primer parto, Samara Ferrara

Hace más de 8 años decidimos, mi esposo y yo, que nuestro hijo nacería en casa. ¿Que nos movió a éste deseo? Mi primera experiencia de nacimiento en hogar fue a los 3 años al ver nacer en casa a mi hermano Elías. Era el 3er hijo y segundo parto en casa de mi madre. Con toda naturalidad nos invitaron a observar este milagro al pie de la cama a mis primos, a mi hermana Bethsy y a mí. Nació mi hermano, preguntamos si después iba a salir por ahí una niña y como nos dijeron que no, continuamos nuestro juego en el jardín. En ambos nacimientos a mi madre la acompañó un ginecólogo-partero, el Doctor Zapata, quien viajó del DF a Cuernavaca para estar presente. No tuve más contacto con el tema de nacimientos en el hogar hasta que, embarazados de nuestro 1er hijo en el 2005, comenzamos a planear su nacimiento. En el curso de preparación para el parto vimos un video de una mujer caminando libremente por su casa entre contracciones, meneando su cadera a su propio ritmo, sonriendo, dando bienvenida a la llegada de su bebé. Inmediatamente algo dentro de mi dijo: “así me veo”. Una tarde caminando por calzada del valle, con 7 meses de gestación le dije a Andrés: “¡quiero tenerlo en casa!” A lo que me respondió: “vamos a investigar las implicaciones”. Lulú García de La Liga de la Leche Monterrey nos prestó el libro de Nacer en Casa de Sheila Kitzinger, donde mostraba estadísticas de la seguridad de un nacimiento en el hogar VS hospital y los números me hacían mucho sentido. Pues por algo el nacimiento hace 50 -100 años se consideraba un evento familiar y se hacía en casa, como se sigue practicando en muchos países. Yo me sentía muy confiada por mi decisión y mi pareja me dijo: “donde tú te sientas bien, ese es el mejor lugar”. Yo sabía que si en casa me sentía en paz, el parto avanzaría de manera muy fluida y en armonía sin interrupciones y por lo tanto esto sería lo mejor para nuestro bebé.  Ahora faltaba conseguir un doctor que nos acompañara porque cuando le propuse al mío me dijo que no. Platicamos con uno que nos dijo que nunca había asistido un parto en casa pero que durante su servicio estuvo en comunidades y fue como hacerlo en casa.

Primer hijo, Samara Ferrara

Primer hijo, Samara Ferrara

Primer nacimiento, Samara Ferrara

Primer nacimiento, Samara Ferrara

Le dije: “Yo ya se parir aunque no lo haya hecho antes.” Me dijo que me veía tan segura que fuéramos a su consultorio y lo platicáramos. En todo momento se mostró empático, receptivo, optimista y esto a mí me dio la señal de que era el médico perfecto, parecía que ya lo hubiera hecho antes. El pediatra sí había estado antes en nacimientos en casa (su hija nació en casa) y es una persona muy confiada, con mucha experiencia y calidez humana. La doula fue perfecta en la etapa que necesité acompañamiento y a alguien que me transmitiera que “tú tienes todos los recursos internos para lograr el parto que deseas”.  ¿Cómo reaccionó mi familia? La primera reacción de mi madre fue: espérate al segundo en casa y ten el primero en hospital. Después de verme tan segura y platicar de sus propias experiencias estaba convencida de que era la mejor decisión. Mi hermana Bethsy me dijo que a ella le hubiera encantado tener a mi sobrina Sophia en casa. Nuestras familias argentina y mexicana apoyaron nuestra decisión cada uno a su manera, algunos respetando en silencio.   ¿Y mis amigos? Recibí toda clase de comentarios como “si no hubiera estado en el hospital mi bebe se hubiera muerto”, “¿y si hay una emergencia?”, “están locos”, “para eso están los hospitales”, “no tienes que hacerte la valiente”, “¿sin anestesia?” así como muchos que mejor callaban para no ofender.  ¿Por qué tomamos esta decisión mi pareja y yo? Muy adentro de mi hubo un llamado, como si mi bebe me comunicara lo que quería para su nacimiento. Conecté con sus necesidades y supe enseguida que yo no quería protocolos, intervenciones, separaciones ni interrupciones innecesarias. Yo deseaba mi libertad, la de mi pareja e hijo de hacer este acto nuestro, muy nuestro. Las estadísticas, los testimonios, lecturas y videos prepararon nuestra mente sintonizándola con lo que nuestro corazón sentía.  Fue un nacimiento perfecto en 4.5 horas de profunda transformación, intensidad, fluidez, intimidad y presencia familiar al que asistieron mis 4 hermanos, mi amiga de la infancia, mis padres y el equipo de ginecólogo-pediatra-doula.  En el 2008, un año cuatro meses después, nació nuestra 2ª hija en 2.5 horas y este parto ¡sí fue nuestro! El doctor nos dijo: “el próximo es por teléfono porque tú hiciste todo.” Viví en carne y huesos lo que es irme al mundo cósmico de la transformación, en donde sabía perfecto que hacer, como moverme, cerrar los ojos y ver a mi hija atravesando el canal, meterme a la tina cuando dije “ya viene”, sonreír en la intensidad, llamarla con vocalizaciones hacia mí, recibir yo la placenta de mi bebé.

Segundo parto, Samara Ferrara

Segundo parto, Samara Ferrara

Segundo nacimiento, Samara Ferrara

Segundo nacimiento, Samara Ferrara

Del 2010 al presente descubrí mi vocación en la partería. Soy bióloga de profesión en conservación y biodiversidad de fauna silvestre pero ahora me dedico a la conservación de la especie humana desde su origen y procesos sexuales reproductivos. Al descubrir la partería conocí a mis maestras, la partera Elizabeth Davis creadora de “Heart and Hands Midwifery Program” de California, a Doris Silva enfermera-partera de Monterrey quienes una en la teoría y la otra en la práctica actual, me han compartido su conocimiento para comprender y sentir más acerca de la fisiología y espiritualidad del mundo del nacimiento. A través de las mujeres que me han invitado a acompañarlas en los nacimientos de sus hijos logro cada vez más admirar distintas, únicas e irrepetibles formas de traer vida. Como bien escuché de una partera,¡la vida quiere vivir!. Nuestra 3ª hija nació en casa, en familia. Con mis ojos cerrados y entregada completamente al cosmos, mi hija comenzó a salir de mi cuerpo bajo el agua. Con mi dedo índice derecho retiré la circular de cordón de su cuello, minutos edespues terminó de salir de mi cuerpo con un perfecto giro en espiral. Hora y media después recibí mi placenta en posición de cuclillas. En este nacimiento me vi a mi misma desde arriba y fue una revelación profundamente espiritual. Este 3er nacimiento fue la prueba mayor a mí misma de confianza en el nacimiento. De utilizar mis recursos internos y confiar, confiar, confiar. Las experiencias interiorizadas de grandes mujeres que contemplé parir y bebes que llegaron a la vida, me permitieron tener esta experiencia sublime. El parto en casa no es un acto de valentía. No es para demostrarle nada a nadie. Es parte de mi ser íntimo, mi diseño perfecto de mujer, con una matriz generosa, poderosa y una pelvis flexible, bondadosa por donde han atravesado mis tres bebés de 4.5 kilos con un periné intacto. Para mí NACER EN CASA es confiar plenamente en que mi bebé y yo sabemos nacer, sabemos bailar en sincronía y partir al viaje del nacimiento tocando el cosmos y de vuelta a tierra con todos los recursos para nacer una nueva yo para la relación que sigo formando con este Ser que llega ahora. NACER EN CASA es tejer la sabiduría ancestral de trillones de mujeres que lo han hecho y lo hacen conmigo. El parto es para mí un acto creativo en donde se abren todos mis sentidos para recibir la información específica del Ser que llega a nuestra familia.

Samara Ferrara Belart

Tercer trabajo de parto, Samara Ferrara

Tercer trabajo de parto, Samara Ferrara

Tercer nacimiento, Samara Ferrara

Tercer nacimiento, Samara Ferrara

Nacimiento de Sol, Samara Ferrara

Nacimiento de Sol, Samara Ferrara

Bienvenida Sol, Samara Ferrara

Bienvenida Sol, Samara Ferrara

Tercer parto, Samara Ferrara

Tercer parto, Samara Ferrara

Author: Staff

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1 Comment

  1. Me encanta tu historia, a raíz de un parto no respetado (ya sabes, puja, ahora no pujes, puja, ¿no que tomaste un curso?, deja de gritar) ahora, embarazada de mi segundo bebé no logro sacarme de la cabeza las ganas de parir en casa, a mi ritmo, al de mi bebé, al de mi cuerpo. Mi esposo está de acuerdo (a la familia ni lo hemos comentado) pero ahora me toca conseguir un médico o partera que nos acompañe y que no intervenga. ¿Sabes dónde pueden informarme respecto a médicos que accedan a ello?

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