Todas podemos parir

Cuando cumplí cinco meses de embarazo, fui a mi consulta de rutina con mi ginecóloga en turno, llevaba una serie de estudios que me había mandado a hacer y a verlos se quedó callada y un par de segundos después dijo: pues saliste no bien, sino muy bien en todos tus estudios, te felicito y Marco y yo salimos con sonrisotas en nuestros rostros, sintiéndonos todos unos ganadores.

Un mes después regresamos felices a la consulta mensual, cuando bajé de la báscula y después del ultrasonido del mes nos sentamos a que nos dijera cómo iba nuestro embarazo, después de un largo silencio me dijo: -subiste 3 kilos (o 6 la verdad no recuerdo cuántos pero eran muchos) eso no está nada bien y me preocupa, te voy a mandar hacer un examen de glucosa para descartar diabetes gestacional- me explicó que era ir en ayunas y tomarme no sé cuántos shots de azúcar y al final hacer la prueba. Mi cara se desfiguró y le dije -pero yo me siento bien, muy bien-, me preguntó si me sentía cansada, si podía dormir, si me sentía agotada o mal a todo conteste que no. Salí de ahí arrastrando de la tristeza con mi hojita en donde indicaba el estudio que debía hacerme, entonces Marco me sentó y me dijo -¿confías en ti? y yo le dije que sí, me contestó -pues entonces no volvemos a venir a este lugar, porque si tú te la crees, te va a dar diabetes gestacional. Ese mismo día teníamos entrevista con una partera en la casa y entonces salimos corriendo para llegar a la cita, yo iba llorando y Marco me consolaba y me repetía que confiara en mí.

Al llegar a la casa, esperamos unos minutos y llegó la partera, la entrevistamos ambos pero desde que entró a la casa a Marco no le agradó porque él esperaba una señora con huipil, canosa y sonriente y ¡oh sorpresa!, era muy joven, sin canas pero sí sonriente. Yo la vi y dije «es ella» transcurría la entrevista y cada vez que contestaba a nuestras preguntas yo me convencía más de que sí era ella, al final le contamos lo que había pasado con la ginecóloga y lo que nos respondió fue -miren, cada persona es diferente, no podemos medir a todas con la misma regla, yo te veo bien, si te sientes bien, entonces no hay de qué preocuparse, si quieres te puedes hacer los estudios pero yo te recomiendo que esperes por lo menos quince días y los hagas- y eso me tranquilizó. Cuando se fue le dije a Marco -es ella y él pegó el grito en el cielo pero al final me dijo -yo te apoyo. A partir de ese momento Saskia Vargas fue mi cuidadora, mi partera, mi maestra y ahora Marco está agradecido al igual que yo de habernos enseñado tanto.

Evidentemente no me dio diabetes gestacional ni nada por el estilo, porque confié en mí siempre, seguí mi instinto siempre, en todo el embarazo tuve el apoyo de Marco en todo y él confió en mí siempre. Jamás delegué la responsabilidad de mi cuerpo a nadie y creo que eso me ayudó a que fuera un embarazo y parto de ensueño.

Todo esto lo llevo a colación porque durante esta semana estoy tomando un taller con Whapio y en él habló de las complicaciones que surgen durante el embarazo y el parto, mismas que surgen a partir de la mente de una. Mi cuidadora debe ser mi guía y para ello me debe conocer en mi entorno pero ella no es responsable de lo que me pasa, aunque si sabe cómo ayudarme en el caso de que yo decida que algo me pase. Todas podemos parir, esa es mi conclusión.

Evelyn, Marco y Démian en la panza

Author: Evelyn

Mercadóloga de profesión, mamá de tiempo completo. Creo firmemente en el instinto, escribo lo que pienso, extremista y ácida de nacimiento, No hago publicaciones rosas. La revolución está en el nacimiento. evelyn@siguiendomiinstinto.com

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