Un parto de dioses. Zeus

  Y como lo había dicho ya antes, lo haría mil veces más. Desde que supe que Zeus crecía dentro de mi, sentí un poder que me hizo tomar fuerza y seguridad en todo momento. Marco y yo acordamos que esta vez él le daría el nombre a nuestro nuevo bebé y ambos decidimos que no sabríamos su sexo hasta el día del parto. Contactamos a Saskia, la partera de nuestro primer hijo y nos dijo que para la fecha probable de parto de Zeus, no estaría en México, lo lamentamos mucho, sin embargo, cuando Marco me preguntó sobre quien podría ser la partera para nuestro siguiente bebé, sin dudarlo le dije que sería Yolanda, quien ha sido la homeópata de la familia desde los primeros meses de Démian, ella era la indicada, nos había tratado a los tres en todo este tiempo. Obviamente y sin dudarlo nuestra doula sería Iliana García, quien fue nuestra doula en nuestro primer embarazo y gracias a ella mi vida cambió totalmente al mostrarme que en México se puede tener un parto amoroso, seguro, en casa y con partera. Yolanda, además de ser homeópata, es partera, sin dudarlo, ella era la indicada. 

En algún momento del embarazo, nos mandó a hacer un ultrasonido con un médico que en sus palabras, hacía unos ultrasonidos muy respetuosos y bonitos, es un señor de edad avanzada, logramos hacer la cita, es muy solicitado y nos costo trabajo agendar la misma, cuando llegamos a su consultorio en el hospital María José, nos recibió de una forma muy cálida y amorosa, nos explicó a detalle para qué era el ultrasonido, cómo lo hacía y qué aspectos debe cubrir todo ultrasonido, cabe mencionar que su aclaración fue porque nos decía que los médicos de ahora, sólo tomaban fotos en el ultrasonido y entregaban a los padres imágenes sin los datos que realmente importan en el estudio. Nos explicó con detalle absolutamente todo lo relacionado con nuestro nuevo bebé, recuerdo que nos dijo -su bebé es un bebé muy sano, tiene las medidas, peso y desarrollo acorde a sus semanas de gestación, los felicito. Hizo un espacio para contarle a Démian sobre lo bien que estaba su nuevo hermanit@. Nos preguntó si queríamos saber el sexo del bebé y le dijimos que no, se quedó sorprendido porque la mayoría de sus pacientes, no pueden esperar al nacimiento para saberlo. Salimos de ahí muy contentos por el estado en el que se encontraba nuestro nuevo bebé y también ahí decidimos que sería nuestro primer y último ultrasonido a menos de que Yolanda considerara muy necesario otro más.

Tuve un embarazo muy activo, pues con Démian creciendo, era difícil tomar siestas, descansar como en el primer embarazo e incluso releer sobre lo que sucedía cada semana, tenía un cansasio extra y no descansaba lo suficiente.

Un par de semanas antes del nacimiento de Zeus, comenzamos a preparar la fiesta de cumpleaños de Démian, hablé con Marco y le dije que la fiesta sería en la casa, yo estaría de 38 semanas aproximadamente y lo que menos quería era estar lejos de casa, no estuvo de acuerdo y me dio opciones de lugares para realizarla, sin embargo, siempre había confiado en mí y en mi instinto, así que la fiesta de Démian se llevaría a cabo en nuestra casa el viernes 17 de noviembre de 2017.

Teníamos programado un viaje a Cancún una semana antes del cumpleaños de Démian, Yolanda me vio muy bien y me autorizó hacer ese viaje, nos fuimos los cuatro a disfrutar de la playa. Yo me la pasé en la alberca, mi panza ya pesaba muchísimo y estar en la alberca era un gran descanso y en la habitación la tina también sirvió muchísimo sobre todo para relajarme, ya no me acomodaba de ninguna forma en la cama por lo que el descanso dentro del agua fue de gran ayuda.

Una vez mas comencé con el trabajo de parto sin darme cuenta, el mismo viernes 17 de noviembre, estaba afinando los últimos detalles para la fiesta de Démian y de pronto sentí como que el bebé se había movido drásticamente y comencé a sentir un dolor cada que caminaba, aun así le pedí a mi tía Estela que me acompañara a comprar lo único que me faltaba y lo más importante, los juguetes y dulces para la piñata y así nos lanzamos al mercado de Sonora, recuerdo muy bien que caminaba muy, pero muy despacio, compramos todo lo que nos faltaba, de pronto, ya casi para irnos de ahí, recordé que me hacía falta un palo para romper la piñata, pero yo ya no podía más y le pedí a mi tía que se regresara a comprarlo y yo me quedé parada en una esquina, ya me dolía mucho, sentía que algo se me encajaba por dentro. Logré subirme al taxi y cuando llegamos a casa ya estaban ahí las primeras invitadas, ya en ese momento yo estaba en partolandia pero no me había dado cuenta, todas las invitadas me ayudaron a subir y bajar cosas, llegó Marco y me dijo que me veía radiante, Démian estaba feliz con su fiesta y en algún momento le pedí a Marco que me subiera la pelota de pilates, porque de verdad que el dolor se incrementaba cada vez más, tenía contracciones, pero no me di cuenta que eso que sentía eran las mismísimas contracciones y así transcurrió la fiesta, yo veía a Démian feliz y en general a todos los invitados muy a gusto, todos sabían que estaba a unas dos semanas de parir, llegó el momento de la cena, nuestro amigo Daniel estaba por llegar a casa, la fiesta estaba en su máximo esplendor así que le llamamos para que llevara tacos y mezcal y así fue, recuerdo que los tacos no habían sido suficientes, tomaron algunas fotos, veía a Marco muy contento, a Démian y en general a todos, era un día de fiesta, de festejar, recuerdo que Fer, amiga y mamá de Amelia me preguntaba si ya quería que se fueran y yo siempre dije que no. 

Desde que enviamos la invitación, aclaré que la fiesta tenía que acabar temprano porque yo necesitaba descansar, pero el mero día todo era tan perfecto que cuando me preguntaban si ya quería que se fueran, yo decía que no, hasta que llegó un momento en que yo ya no podía más y le dije a Marco que me bajaría a dormir un rato, no era tarde, yo creo que eran como las nueve o diez de la noche, me acosté como pude pero escuchaba el bullicio que había en la parte de arriba de nuestra casa, y comencé a molestarme y de la misma manera le comencé escribir a marco que bajara, pero no veía sus mensajes, luego le escribí a alguien para que le avisara que bajara y solo hasta ese momento bajó, yo ya estaba muy molesta y le dije -ya quiero que se vayan-, tuvimos un momento de debate porque él quería seguir la fiesta y yo ya en trance sin darme cuenta sólo quería estar en paz y sin ruido, finalmente se subió y en alguien arriba, cupo la cordura y comenzaron a irse, para ese entonces Démian y ya estaba dormido. Cuando ya no había invitados en casa, le dije a Marco que no me estaba sintiendo bien, que sentía la panza dura, él inmediatamente me dijo -ya va a nacer- a lo que respondí -¡cómo crees!, me faltan dos semanas, me dijo -se te ve en los ojos, se te veía desde hace varia horas, discúlpame por no haberme dado cuenta antes, ahora entiendo por que querías que ya se fueran todos-. Me abrazó y lloramos juntos, puso el fular en la puerta de la recámara de Démian y comenzó a preparar todo para que el bebé naciera, me metió a bañar porque se acordó que en nuestro primer parto, Iliana por teléfono le había dicho que me metiera a bajar para relajarme y poder dormir, le llamo Yolanda pero no contestó, le llamó a Iliana para avisarle que yo ya estaba a punto de parir, hizo un grupo de WhatsApp con Yolanda, Iliana, él y yo para dar detalles de lo que sucedía, ya tenía contracciones cada 4 minutos, volvió a llamar a Yolanda pero simplemente no logramos comunicación con ella, yo seguía pensando que Marco estaba exagerando y que yo no iba a parir ese día, cuando salí de bañarme, me reiteró que mi cara era de que ya iba a parir. 

Después de nuestro primer parto, Marco se había convertido en todo un partero, así que, en esta ocasión estaba total y absolutamente seguro de cada cosa que hacía, por lo que yo le hacía caso a todo lo que me decía. Seguíamos sin lograr comunicación con Yolanda por lo que decidió llamar a Iliana, e Iliana no daba crédito de que una vez más estuviéramos solos para recibir a nuestro bebé, le explicó los aspectos más importantes que tenía que tener en cuenta mientras no lográramos contacto con Yolanda, ella trató de buscar a alguien más para que nos auxiliara pero extrañamente nadie estaba disponible, de un momento a otro le dije a Marco -ya quiero pujar- y le pedí que dejara el celular y en ese momento lo aventó y centró toda su atención en mi, en esta ocasión, sólo hacía lo que le pedía, no se acercó hasta que yo no se lo pedí, estábamos exactamente afuera del baño, de pronto rompí la fuente y un río corría entre mis piernas, yo me sorprendí porque en mi primer parto no me sucedió eso, de pronto comencé a sentir mucho dolor, pero era un dolor diferente, un dolor acompañado de placer y entonces vino la primera contracción y ¡zas! Algo salió de mi cuerpo, llevé la mano hacia mi entrepierna y sentí los pies del bebé, jamás me asusté, Marco estaba muy atento y a la ves sorprendido porque en lugar de salir la cabeza del bebé, salieron los pies, sin embargo, no me dijo de su sorpresa, hasta después. No sé cuanto tiempo habrá pasado pero para mi fue casi inmediato que me vino la segunda contracción y esa sí que me dolió, junto con la contracción salió medio cuerpecito de nuestro bebé, en ese momento ya estaba sintiendo ahora sí un dolor muy muy fuerte y le dije a Marco casi llorando que me dolía muchísimo, y era obvio, no hubo una cabecita que abriera paso a la parte más ancha del cuerpo, la cadera del bebé; entonces me dijo -cuando cuente tres, pujas-, todo ese tiempo Marco estuvo frente a mi sentado en el piso, esperando a nuestro bebé, y entonces contó uno, dos y cuando dijo tres, me vino una tercera contracción, por lo que no necesité pujar y terminó por nacer nuestro bebé, y estaba ahí, con sus enormes ojos cerrados y su cabellito rubio, yo descansé, el tenía a nuestro bebé en brazos, lo revisó y me dijo -es un niño-, ambos sonreímos sorprendidos, pues todos pensaban que iba a ser niña, le dio la bienvenida y el bebé comenzó a llorar, inmediatamente me lo dio para que lo amamantara y así fue, yo me sentía poderosa, jamás tuve miedo, nunca se me hizo raro sentir primero los pies que la cabeza de nuestro bebé, yo no me podía mover pues el piso estaba inundado de líquido y sangre, Marco corrió a limpiar para que yo no resbalara, me sostenía con los pies pegados a las paredes, nuestro bebé comía muy tranquilo, se prendió como todo un experto, mientras eso sucedía y yo lo veía, me vino a la mente un pensamiento y vi el nombre de Zeus en mi cabeza, le dije a Marco, -Marco, me acaba de llegar a la mente un pensamiento con el nombre de Zeus-, el me dijo -Me gusta, voy a pensarlo- y así fue como decidimos que se llamara Zeus. 

Marco le volvió a llamar a Iliana y ella le mandó un video de cómo tenía que verse la placenta y así confirmar que todo estaba bien, pues, seguíamos solos, Iliana estaba muy muy lejos, era imposible que llegara en ese momento y a Yolanda nunca la pudimos localizar. Nació la placenta, Marco la revisó y estaba completa, sin calcificaciones, hermosa. Iliana le pasó a Marco el teléfono de Mary Carmen Vazquez, ella es médica y fue quien también nos ayudo vía telefónica a revisar que todo estuviera bien con Zeus, la placenta y yo. Ya a la mañana siguiente, logramos encontrar a una partera, Miriam Padilla, quien fue la que revisó y pesó y midió a Zeus y nos confirmó que estaba totalmente bien y sano, que la placenta estaba completa y bien y quien nos ayudó a cortar el cordón umbilical que ya para esa hora, estaba completamente blanco. Zeus nació el 18 de noviembre de 2017, según los registros de WhatsApp a las 2:20 a. m. aproximadamente, midió 52 cm. y pesó 3.2 kg. Más tarde, Yolanda se comunicó, estaba sorprendida porque en su celular no había un sólo mensaje de nosotros ni tampoco llamadas, no supo qué pasó, nosotros tampoco, finalmente también revisó a Zeus y reconfirmó que estaba muy bien, me vio muy pálida y me pidió hacerme estudios de hemoglobina, me dijo -eres una mujer muy poderosa y fuerte, estoy sorprendida de tu fortaleza, tienes a un bebé sano, te ves muy bien, aunque estés un poco pálida, es increíble que estés tan bien, lúcida, tranquila, entera.

 Ahora que lo pienso, gracias al curso que tomamos con Iliana en nuestro primer embarazo, siempre me he sentido muy poderosa para parir y siempre he confiado en mi cuerpo, además tenía al mejor partero, pareja y padre en ese momento a mi lado, quien en esta ocasión había estado mucho más conectado que en nuestro primer parto e incluso había comenzado a anidar unos días antes, Marco. Creo que el no poder localizar a Yolanda fue una tema energético de mi parte, pues Zeus venía de pies, nosotros no lo supimos hasta el momento en que salieron de mi cuerpo primero que todo. Para Yolanda hubiera sido causa de 1. Cesárea y 2. Correr a un hospital, en cuanto a Iliana, ella estaba invitada a la fiesta de Démian pero por alguna razón no pudo venir, como nuestra doula, si hubiera estado aquí, ella también hubiera recomendado acudir a un hospital. 

Cuando Démian despertó, Lámparas Eléctricas (como decía que se iba a llamar su hermanita) ya había nacido, estaba soprendido porque en la noche yo tenía panza y por la mañana ya tenía un hermanito y yo tenía una panza desinflada, después cayó en cuenta que no era niña, sino niño y se puso triste, misma tristeza que se le olvidó segundos después. Ya eramos cuatro en casa.

Para poder parir una vez más en casa y solos, únicamente necesitamos hacer un gran equipo entre Marco y yo, él fue quien preparó todo el ambiente para que pudiera parir, me metió a bañar, me puso el fular en la puerta para que me colgara, me acercó la pelota, me pidió pujar cuando sentía más dolor, aunque no fue necesario, él sabía que eso era lo que tenía que hacer y por eso me lo pidió, él fue quien recibió a Zeus, quien lo revisó, quien vio sus genitales para saber si era niño o niña, quien me lo dio para sentirlo por primera vez en mis brazos y poder amamantarlo, quien lo cobijó, quien recibió la placenta, quien la revisó, quien hizo que a la mañana inmediata hubiera desayuno y comida, él, Marco, el papá de padre de todos los dioses: Zeus. Reitero que lo más importante para tener un parto es confiar en nuestro cuerpo, en nuestro poder de diosas para dar vida, en tener cerca a gente que tenga hermosas historias y sobre todo, tener una pareja que confíe y te respalde en todas las decisiones que tomes, si bien, la decisión es de nosotras, siempre es importante sentirse apoyada. Una vez más lo confirmo y escribo lo siguiente: todas podemos parir y lo volvería a hacer mil veces más.

Author: Evelyn

Mercadóloga de profesión, mamá de tiempo completo. Creo firmemente en el instinto, escribo lo que pienso, extremista y ácida de nacimiento, No hago publicaciones rosas. La revolución está en el nacimiento. evelyn@siguiendomiinstinto.com

Share This Post On

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.